No puedo dormir. Me levanto a comer algo, quizá con algo en la panza recobre el sueño. Me han dolido los huesos. Puede ser que sea el resbalón del otro día en el baño, puede ser que mi cuerpo extrañe la práctica del yoga. Pero he faltado por lo mismo, estoy deprimida. La imagen de este perro esclavizado no me ha abandonado. Allí está él ahora, atado a esa corta cadena, no puede ni echarse porque la han dejado tan corta y sujetada de tal modo que no puede ni echarse. Todo esto me jode mucho, los albañiles no reparan en eso, están tan jodidos ellos que no pueden pensar en el perro. Pienso que su vida es tan miserable que no les queda ni un poco de compasión para este perro. A nadie le importa. Pienso que si llego y les digo que le aflojen la cadena un poco, que no lo torturen más, me verán como una loca, como un enemigo que molesta. Por qué mejor no nos trae un poco de agua a nosotros que estamos trabajando de sol a sol, por qué chingados piensa en esa bestia que nosotros no miramos ni de soslayo. Pinche vieja loca, mejor que se vaya al carajo, no sea que nos la vayamos a chingar por metiche. O mejor le soltamos al perro para que la muerda y le destroce la cara, a ver si sigue preocupándose por el animalito. Y luego está él, allí, jodido a más no poder, pagando una manda que sabe dios quién se la impuso. No hay santo alguno que pueda auxiliarlo, no hay un pinche santito que se apiade de él. Le tocó la mala suerte, le tocó la pinche puta mala suerte.
viernes, 17 de junio de 2011
No puedo dormir. Me levanto a comer algo, quizá con algo en la panza recobre el sueño. Me han dolido los huesos. Puede ser que sea el resbalón del otro día en el baño, puede ser que mi cuerpo extrañe la práctica del yoga. Pero he faltado por lo mismo, estoy deprimida. La imagen de este perro esclavizado no me ha abandonado. Allí está él ahora, atado a esa corta cadena, no puede ni echarse porque la han dejado tan corta y sujetada de tal modo que no puede ni echarse. Todo esto me jode mucho, los albañiles no reparan en eso, están tan jodidos ellos que no pueden pensar en el perro. Pienso que su vida es tan miserable que no les queda ni un poco de compasión para este perro. A nadie le importa. Pienso que si llego y les digo que le aflojen la cadena un poco, que no lo torturen más, me verán como una loca, como un enemigo que molesta. Por qué mejor no nos trae un poco de agua a nosotros que estamos trabajando de sol a sol, por qué chingados piensa en esa bestia que nosotros no miramos ni de soslayo. Pinche vieja loca, mejor que se vaya al carajo, no sea que nos la vayamos a chingar por metiche. O mejor le soltamos al perro para que la muerda y le destroce la cara, a ver si sigue preocupándose por el animalito. Y luego está él, allí, jodido a más no poder, pagando una manda que sabe dios quién se la impuso. No hay santo alguno que pueda auxiliarlo, no hay un pinche santito que se apiade de él. Le tocó la mala suerte, le tocó la pinche puta mala suerte.
jueves, 20 de enero de 2011
¿Qué relación existe entre escritura e historia?
El vínculo entre escritura e historia es muy estrecho, dado que fue justamente a partir de la creación de un sistema gráfico de registro que comenzó la historia del hombre, hace aproximadamente 5500 años.
Quizá a algunos les suene un poco exagerada la idea de establecer el inicio de la historia del hombre, justamente a partir de la invención de la escritura, pues el acontecer humano, dirán, también se contruye a través de la oralidad. Otros, más acertados, argumentarán que las pinturas rupestres son también registros históricos del devenir humano.
Para entender con mayor claridad el vínculo al que hacemos referencia, conviene hacer un poco de historia, por cierto, a través de la escritura.
El hombre ha hablado desde hace más de 100 mil años. No es difícil imaginar que parte de su precario conocimiento del mundo era transmitido de generación a generación por medio de la palabra hablada, pero ésta, por su naturaleza, es efímera y fácilmente se distorisiona por razones tan simples como la falla en un oído, el ruido o el deliberado propósito de alterar la información. La escritura, por el contrario, tiene un carácter de permanencia, es decir, queda fijada en alguna superficie para ser interpretada hoy y posteriormente.
Las pinturas rupestres representan sin duda un importante registro de desarrollo de la humanidad, algunos de estos pictogramas dan cuenta de interesantísimas representaciones que muestran a hombres recolectando, cazando o pescando; otras incluso revelan aspectos de la cosmovisión del hombre primitivo, por no decirle, de momento, prehistórico. El problema con esta protoescritura es que carecía de una sistema articulado que permita, aun en nuestros días, comprender cabalmente qué era exactamente lo que pretendían registrar nuestros ancestros. Cuando vemos, por ejemplo, un bisonte tricolor en una cueva de Altamira que data de hace más de 50 mil años nos sorprendermos por su belleza (de hecho no es extraño oir la expresión arte rupestre), pero ignoramos si ésta bestia era venerada, temida, soñada o cazada. Reconocemos, eso sí, la capacidad del hombre primitivo para plasmar su pensamiento.
Pero escritura es un poco más que el sólo imprimir una huella en el tiempo, es necesario que ésta comprenda una serie de normatividades que la articulen y le den un sentido (significante y significado). Aunque el logro de una compejidad de esta naturaleza no es mérito de una sola cultura, se le atribuye a los sumerios la gloria de haber ideado un sistema de representación en forma de cuñas que, por primera vez en la historia de la humanidad, permitió registrar aspectos relacionados con el comercio y la sociedad.
Los sumerios, asentados en una zona muy pródiga, entre los ríos Tigris y Eufrates, lograron importantes avances en materia de agricultura, de modo que eso les permitió, por un lado, resolver asuntos relacionados con la alimentación de la población y, por otro, lograr exedentes en la producción que era menester colocar entre los pueblos vecinos. Las transacciones comerciales “obligaron”, por así decirlo, a los sumerios a establecer sistemas de intercabio comercial que regularan, de una manera clara y precisa, el mercado. La escritura cuneiforme, diseñada a la par de los logros agrícolas por pacientes e ingeniosos escribas que imprimían sus cuñas en tablillas de arcilla que luego ponían a secar al sol, fue, con el tiempo, la respuesta que permitió a los antiguos mesopotamios, lograr un desarrollo comercial de gran magnitud en sus tiempos.
La historia del hombre y, en gran medida la historia de la escritura, comienzan aquí, justamente en este momento. Los signos cuneiformes, que procedían de pictogramas estilizados, ahora se habían transformado en ideogramas, es decir, signos abstractos que representaban ideas. Con el tiempo y con la intervención de otros pueblos que adoptaron el sistema sumerio, la escritura mesopotámica fue modificándose hasta lograr que cada idieograma representara un fonema, pero esa es otra historia de la que por el momento no nos vamos a ocupar, baste señalar sin embargo que con la invención de la escritura el hombre pudo al fin registrar, con la mayor fidelidad nunca antes imaginada, sus leyes, sus conocimientos, sus dudas, sus miedos, sus penas, sus…Todo. Al fin, todo podía quedar inscrito para la posteridad.sábado, 26 de junio de 2010
A propósito de la muerte de Michael Jackson
Estaba en Mexicali participando en una reunión de trabajo, al lado la compu, el Internet abierto en el portal de Hotmail, de vez en cuando echaba un vistazo a la página. Eran como las 4 y media, alcancé a leer que Michael Jackson sufría severos problemas respiratorios, luego, media hora más tarde, la noticia de la muerte apareció como una mala broma, hice clic en la foto y entonces la muerte se confirma, sentí una punzada en el pecho, interrumpí a la expositora que al frente hablaba sobre la reforma educativa y dije en voz alta:
-MurióMichael Jackson.
Silencio por unos segundos, la sesión de trabajo continuó pero alcancé a ver como la mayoría tomó su celular para confirmar algo que nadie acababa de creer.
Me acordé de Rolando cuando tenía nueve o diez años. Le encantaba ver a Michael Jackson, intentaba imitar sus pasos y su forma de cantar. Le envié un mensaje a su cel (luego me enteré que nunca le llegó), me acordé de golpe también de muchas cosas, de cuando éramos niños y nos fascinabamos con los Jackson Five, me acordé sobre todo de Luis, él era a quien más le gustaban. Luego reparé en que Michael Jackson era apenas 3 años más grande que yo, lo curioso es que no tenía consciencia de que fuera tan mayor, siempre lo había visto como un joven, casi un adolescente, y ahora me caía el veinte de que tenía la edad de un señor. De regreso a casa en la radio casi no se hablabla de otra cosa, cada rola que tocaban de Michael Jackson me recordaba una época de mi vida y comencé a sentir pesar y nostalgia por su muerte. Nunca fui fan de Michael Jackson pero creo que me agradaba bastante, además, no me gusta ponerme del lado de los jueces charlatanes que están siempre prestos a condenar la conducta de los otros. En un momento dado sonó la de Billy Jean y entonces sí tuve que contener una lágrima porque tampoco era cosa de dar la nota, y además porque entre los que allí viajábamos más de alguno había hecho comentarios desagradables sobre el ahora difunto.
Al llegar a Tijuana le hablé a Rolando para que fuera recogerme. Llegó con Paty, me subí al carro, los saludé, venían escuchando y acompañando en coro algo de Michael Jackson, supuse que ya se habrían enterado, luego, así, de pronto dije en voz alta:
-Qué mala onda que murió.
-¿Quién?- preguntaron los dos al mismo tiempo.
-Pues Michael Jackson. Qué, ¿no sabían?
Me miraron, se miraron, se quedaron mudos y luego noté que los dos lloraban en silencio.
Llegamos a la casa, nos abrazamos y sin decir nada supimos que algo más allá de la vida de Michael Jackson se había terminado.
miércoles, 9 de junio de 2010
La Sandía
lunes, 19 de abril de 2010
¿Una década perdida?
Lo que debo hacer, pienso, es comenzar a escribir. Comenzar a llevar un registro y echarle un vistazo de vez en vez ¿Si pierdo la memoria recordaré revisar mis notas?
- Sí estamos en el 2010, ¿verdad?
- Sí. Estamos en el 2010 -me responden
Uff. Si me hubieran dicho que en el 2020 me habría asustado (¿más?). Entonces toda esta historia se habría titulado La pérdida de una década.
jueves, 18 de febrero de 2010
Yoga
Recordé todo este episodio hoy mientras realizaba un relajación en mi clase de Yoga. Me tocó dar la clase porque el profesor no fue, yo me ofrezco y mis compañeros complacidos aceptan mi dirección. A mí me da una gran satisfacción poder coordinar la actividad, me siento feliz de que ellos confíen en mí y no puedo dejar de pensar que todo comenzó con aquel libro de pastas rojas y fotos en blanco y negro que me enganchó.
martes, 2 de febrero de 2010
La escritura para divertirnos.
Amaneció
Amanda alarmada amenazó aniquilarlos, asesinarlos.
¡Animales abusivos¡, advirtió.
Acabaré administrándoles arsénico al atardecer.
Atarantados, ácaros abandonaron aposento al anochecer.
Acabó aquí
Otra forma divertida es escribir un texto breve usando una sola vocal, no importa con qué consonante empiece. Como hizo Óscar de la Borbolla en su antología Las vocales malditas.
Veamos un ejemplo que se me acaba de ocurrir.
Paca la araña acampa. Ana, alarmada, la ataca, la aplaca hasta aplastarla,acabarla.
Estaba Elena en el espectáculo. El elefante era enorme; ella escamada examinaba escena. El elefante está emocionado, exasperado. Ella, entretanto, espera Esteban, el equilibrista.
El elefante escandaloso estropeó el enrejado, entorpeció el espectáculo. El empleado empeñose en entender el estrago. El elefante embistió el escaparate. El empleado exitósamente encarceló el enorme elefante escandaloso engañándolo. Esteban entendió el enojo de este elefante, entonces extrajo especias, Eugenio el elefante, engullolas, entonces encantado estuvo.
Elena eliminó espanto, embelleció, encontrose equilibrista, espectáculo entusiasmada examinó.
End
Por Silvia Ninozhka Andonaegui y Martha Corina Sotelo R